Trucos para proteger el cuerpo en jornadas invernales

Durante el verano las naves industriales pueden alcanzar temperaturas tan altas como para generar un ambiente insostenible para el desarrollo de cualquier actividad en su interior, más si éste se lleva a cabo con maquinaria, especialmente aquella que proyecta corrientes de aire caliente o el calor que emiten impregna el ambiente. Durante el las jornadas invernales, sin embargo, las condiciones pueden ser extremas en el sentido contrario, fechas en las que los termómetros apenas suman valores positivos. Este año, con la tan compleja subida en el coste de la energía, cuyo avance parece imparable, es necesario plantear alternativas menos costosas pero eficientes, consistentes en la adaptación de la indumentaria de los trabajadores para afrontar las próximas semanas. 

Siempre que la actividad se realice en interior, las condiciones deben permitir, no solo una movilidad adecuada a la necesaria para la práctica a ejecutar sino, también, mantener la temperatura corporal en estados naturales. De esta forma, la protección tiene que prever, inicialmente, el conjunto del cuerpo mediante la utilización de ropa de abrigo (pantalón, jersey y chaqueta) además del calzado óptimo para cada situación. El mercado ofrece una amplia variedad de modelos a valorar y siempre será más recomendable el empleo de materiales aislantes y térmicos, transpirables, de forma que sí favorezcan la expulsión en caso de sudoración excesiva, evitando crear humedad en el interior.

Es importante observar el cierre que cada uno de estos tiene en sus extremos, asegurando bajos ajustables con tensores elásticos, de ser posible, en las piernas, y puños ajustables mediante tira de velcro para las muñecas. De esta forma quedará prácticamente aislado el interior de las condiciones climatológicas exteriores. Guantes, gorros y protectores de cuello son complementos adicionales cuando el frío sea excesivo, combinando la movilidad de las manos a la dureza de los materiales aislantes. 

Cuando, por motivos de producción o de desarrollo del trabajo las actividades se realicen al aire libre y en horarios de temperaturas mínimas como heladas matutinas o en condiciones climatológicas adversas como lluvia o nieve, será, además, necesario prestar atención a la impermeabilidad de todos los componentes. Una buena solución es utilizar cazadoras adaptadas para los deportes de invierno, que aseguran unas condiciones óptimas en todo momento. Aunque menos habitual, no deja de ser imprescindible cuidar la vista en este tipo de situaciones mediante el empleo de gafas homologadas con filtros UV.

En las jornadas invernales es frío pero no evita el impacto del sol, por lo que se ha de tener en cuenta, igualmente, en trabajos en exterior, la exposición de la piel a éste. Un truco sencillo si se va a trabajar en condiciones extremas es la de aplicar una crema hidratante en la cara para, posteriormente, utilizar una crema de protección solar adecuada. Si, además, el trabajo se realiza en entornos urbanos o con maquinaria industrial, no está de más comprobar que este protector incluya antioxidantes, los cuales crearán una película invisible que protegerá a la piel de los contaminantes del entorno. De esta forma estaremos listos para afrontar una jornada de trabajo en condiciones difíciles.

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