Medición de distancias como paso principal

Medir, y hacerlo correctamente, es, sin duda, una de las tareas más básicas y, a la vez, determinantes, en cualquier trabajo a desarrollar. Desde las grandes distancias, con herramientas especiales para ello, hasta los espacios más pequeños y que, por lo tanto, admiten un insignificante margen de error, todos los proyectos tienen en esta acción uno de los pasos fundamentales. Las alternativas pasan, primero, por la destreza en el cálculo y manejo de estos aparatos, por lo que, en muchas ocasiones, lo más efectivo, o por lo menos lo más conveniente, es contar con la ayuda de una segunda persona que facilite la labor, con el fin de evitar movimientos involuntarios que modifiquen los resultados. Cuando se trata de obras profesionales o del desarrollo de actividades habituales, es muy posible que la maestría sea una realidad, aunque, en ocasiones, la sobreestimación tiende a cometer errores de cálculo que, a posteriori, deberán ser subsanados, con los contratiempos que todo ello puede ocasionar.

Con el fin de evitarlos y determinar con exactitud las distancias y los posicionamientos de todo cuanto sea necesario, como establecer los espacios disponibles o marcar los puntos donde se debe instalar algún elemento, existe infinidad de herramientas que aseguran una correcta determinación antes de proceder con el siguiente paso. Así, hablando de longitudes, se pueden determinar mediante las tradicionales cintas métricas o flexómetros, escuadras, reglas (flexibles o fijas), transportadores de ángulos, e, incluso, medidores láser que son, en la actualidad, los más fiables de entre las posibilidades existentes. Su funcionamiento se basa en el tiempo de vuelo, cuya señal, lanzada hasta el objetivo, tarda un determinado tiempo en hacer una ruta de ida y vuelta. En base a ello el medidor establece la distancia exacta, normalmente en longitudes mayores a las que se podría alcanzar con un flexómetro tradicional. De igual forma, existen medidores láser para calcular, no solo longitudes, sino también superficies, volúmenes o ángulos. 

El calibre es, con permiso de los elementos láser, una de las herramientas más empleadas en multitud de escenarios, ya que ofrecen una exactitud minuciosa en distancias especialmente cortas. Los ya habituales calibres manuales, con los que determinar el espacio entre dos puntos relativamente cercanos, permiten contabilizar tanto la parte interna como externa de los elementos a valorar. La destreza de esta alternativa se ve multiplicada cuando la herramienta dispone de medidos digital, gracias a la cual se evitan errores de cálculo, especialmente cuando las distancias son tan pequeñas que pueden pasar inadvertidas para el ojo humano.

La medición de las longitudes, si bien es un paso imprescindible en la correcta realización de cualquier obra, comparte protagonismo con otras características, como la profundidad, la masa o el espesor, que también deben ser tenidas en cuenta para el éxito de la operación. Sea cual sea la herramienta necesaria y el objetivo de la misma, la calidad de su material y la robustez en su fabricación serán, siempre, determinantes para mantener al día y en buen estado el instrumental de uso diario y de suma importancia. 

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